Balada para un loco: Como decirle a una mujer que estás enamorado de ella

    Creo que dentro de las distintas formas de decirle a una mujer que estas enamorado de ella, escribirle una canción no es la que más me atrae, es fácil caer en cursilerías baratas y en frases trilladas. Creo también que es en eso en lo que se destacan los grandes artistas, en saber decir cosas que todos sentimos y vivimos, expresándolas de un modo distinto y original.

    Constantemente escuchamos tontas canciones de amor por la radio que tranquilamente podríamos escribir nosotros mismos, leemos poemas románticos que empalagan hasta la medula en cualquier libro de poesía, pero una declaración de amor como la que podemos encontrar en este tango de Horacio Ferrer, tan única, tan distinta y tan real a la vez, es algo realmente difícil de conseguir. Y como si la letra no fuera ya suficiente, la música es del extraordinario Astor Piazzola del que seguramente escribiré más adelante.


    Balada para un loco
    Tango - Voz Masculina
    1969
    Música: Astor Piazzolla
    Letra: Horacio Ferrer

    Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...

    (Cantado)

    Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
    No ves que va la luna rodando por Callao;
    que un corso de astronautas y niños, con un vals,
    me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

    Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
    Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
    y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
    el loco berretín que tengo para vos:

    ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
    Cuando anochezca en tu porteña soledad,
    por la ribera de tu sábana vendré
    con un poema y un trombón
    a desvelarte el corazón.

    ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
    Como un acróbata demente saltaré,
    sobre el abismo de tu escote hasta sentir
    que enloquecí tu corazón de libertad...
    ¡Ya vas a ver!

    (Recitado)

    Salgamos a volar, querida mía;
    subite a mi ilusión super-sport,
    y vamos a correr por las cornisas
    ¡con una golondrina en el motor!

    De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
    los locos que inventaron el Amor;
    y un ángel y un soldado y una niña
    nos dan un valsecito bailador.

    Nos sale a saludar la gente linda...
    Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
    provoco campanarios con la risa,
    y al fin, te miro, y canto a media voz:

    (Cantado)

    Quereme así, piantao, piantao, piantao...
    Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
    ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
    ¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

    Quereme así, piantao, piantao, piantao...
    Abrite los amores que vamos a intentar
    la mágica locura total de revivir...
    ¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

    (Gritado)

    ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
    Loca ella y loco yo...
    ¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
    ¡Loca ella y loco yo!

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