El nacionalismo según Herder

    El nacionalismo de Herder nunca fue político. Renunció al individualismo y mostró recelos al Estado. No reclama poder, y no desea afirmar la superioridad de su propia clase y cultura o nación. Desea una sociedad en la que los hombres logren ser alguien.
    Se identifica por quienes protestan por la mecanización y la vulgarización, mas que con los nacionalistas de los últimos cien años, sean de carácter violento o moderado.
    Dice que las culturas son comparables pero no mediables, cada una es lo que es, son en sentido literal valor en cada una de sus sociedades y en consecuencia, en el contexto general de la humanidad.
    El ataque a la centralización en un plano político y a la polarización intelectual surge de la misma fuente. Por el contrario, Herder se muestra hostil frente al crecimiento de la centralización política, económica y militar, pero no ve razón alguna que pueda llevar a los enfrentamientos entre las comunidades culturalmente autónomas.

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